Me han nombrado jefe de un equipo. Tengo que dar órdenes a personas más mayores y algunos de mis subordinados son amigos míos. ¿Cómo me enfrento a esto?

 

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Tu problema es el mismo al que se enfrenta gran parte de los profesionales que cuentan con colaboradores: cómo ejercer el liderazgo. Si analizamos éste, encontramos tres variables: autoridad (cuando oficialmente se tiene capacidad de influir sobre otros), poder (cuando, al margen de la autoridad oficial, se tiene capacidad para premiar o castigar) e influencia (en el caso de un prestigio profesional o carisma, hace que la persona sea tomada como referencia por los demás). En tu caso, la autoridad y el poder ya los posees, te han sido otorgados desde que tienes capacidad de decidir sobre tus colaboradores. Pero ¿la influencia?

Liderar un equipo no es sencillo, necesitarás analizar la madurez de tus colaboradores para ganar influencia. Háblales y explícales la situación. Probablemente, tendrás que comenzar con un estilo de dirección autoritario (que no dictatorial) y pasar luego a otro donde predomine la explicación de  las decisiones y después la participación de todos, aunque la última palabra ha de ser tuya.

 

Y recuerda que el líder ha de tener capacidad de aceptar a las personas como son, no como nos gustaría que fuesen; de enfocar los problemas en función del presente, no del pasado; de tratarlas con la misma cortesía con que se trata a los extraños y a las personas que se conocen ocasionalmente; de confiar en otros aun si el riesgo parece demasiado alto, y de obrar sin recibir la aprobación y el reconocimiento constante de los demás.